Capítulo 23. Ya le llamaremos.

Escribo estas líneas entre una vorágine de solicitudes de trabajo, un sinfín de pestañas abiertas en el navegador que sólo se cierran para dejar paso a otras nuevas. Ofertas de empleo cuyas instrucciones sigo al pie de la letra, pero de poco sirve. O no se dignan a responder o quien lo hace te ofrece ‘experiencia’. Valoro mucho la posibilidad de aprender y mejorar pero, que quede claro: ofrecer prácticas no remuneradas no es hacernos ningún favor, no es la oportunidad de nuestra vida y, desde luego, no nos permite dejar la casa de papá y mamá para comenzar una vida independiente. Lo sabéis, lo sabemos.

Pude haber estudiado cualquier carrera pero elegí Periodismo, aunque todos decían que no tenía salida. Al menos yo ya sabía lo que me esperaba incluso antes de la crisis pero, ¿qué pasa con los ingenieros, arquitectos y economistas? Ellos tenían expectativas.  Antaño, al saberse dueños de un trabajo digno al terminar la universidad, nos miraban con compasión y/o superioridad. Ahora nos miramos todos de igual a igual en la cola del INEM o la del check-in del aeropuerto.

En cualquier caso, lo de irse al extranjero no es la panacea. Está claro que aquí no hay nada que hacer, salvo estudiar, que es precisamente a lo que actualmente me dedico a tiempo parcial. Pero fuera tampoco es que el tema esté para echar cohetes. Saben que en España estamos, por decirlo suavemente, algo desesperados, y nos hemos convertido en una mano de obra barata para ellos. Hay trabajo, sí, pero poco cualificado y mal pagado. Y da igual los tópicos que nos persigan, en Reino Unido saben que somos muy buenos trabajadores. Ganas, desde luego, no nos faltan. Y, claro, se aprovechan.

Precisamente, el pasado domingo en la Sexta emitieron un programa sobre jóvenes españoles “exiliados” por la mala situación financiera. No pude evitar sentirme identificada pero, lo que más me llamó la atención, es que para el INE jóvenes son aquellos “entre 20 y 24 años”. Si cuando hablan de la tasa de paro juvenil, del 54%, sólo abarca hasta los 24 años ¿cuál es la tasa de paro hasta 35 años? Y cuando hablan de que 200.000 jóvenes han abandonado España (según Reino Unido, esas cifras se multiplican por siete, pero analicemos las cifras oficiales), ¿se refieren sólo a personas que no han superado los 24? Entonces, tú y yo y otros tantos nos escapamos de esta estadística, por suerte para el Gobierno.

Por mucho que este blog se llame “Crónicas de una becaria en un país extranjero”, me apetece cambiarle el nombre. Lo antes posible. En especial, lo de estar de prácticas de forma permanente empieza a no tener gracia. Hace unos días me contaba un amigo que había llegado a su empresa una becaria de 60 años. No pude evitar visualizarme a mí misma, 40 años después. Lo peor de todo es que no me parece tan descabellado.

Por eso, entiendo que miles de jóvenes se marchen al extranjero (yo misma he tenido mi experiencia de “movilidad laboral” durante la primera mitad de 2013) pero me da pena que sea para trabajar en una gran cadena de restaurantes o en un call center. Llamadme ilusa, pero aspiro a trabajar en “lo mío”, aunque deba renunciar a decidir dónde. Por eso, no dejo de enviar CVs y cartas de presentación, rellenar solicitudes interminables, contestar preguntas extrañas. Confío que algún día alguien decidirá que su empresa no puede seguir adelante sin mí. Y si no, que no sea porque no lo he intentado.

confucio

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