Archivos Mensuales: febrero 2013

Capítulo 13. Aquí no llueve

Tachadme de poco original si queréis, pero si en la prensa tradicional el tiempo es un tema recurrente, en mi blog se merece cómo mínimo, una entrada. A estas alturas ya sabréis que me encuentro en la ciudad de Derry, en Irlanda del Norte. Y sabréis también que esta zona no se caracteriza por un clima, precisamente, tropical. Veamos los que nos cuenta Wikipedia al respecto:

“El clima es típicamente insular(…), a consecuencia de los moderadamente húmedos vientos de componente atlántico, evitando los extremos en las diferencias de temperatura. Las precipitaciones (principalmente lluvias) se reparten de forma regular durante todo el año (…). El oeste del país, sin embargo, tiende a ser más húmedo y propenso a tormentas atlánticas, que traen de vez en cuando vientos destructivos y la mayoría de precipitaciones en estas áreas, así como nieve y granizo.”

¿Qué significa esto? Que hace una rasca importante, que llueve a menudo y que las estaciones brillan por su ausencia. Vamos, que sólo sabes si es invierno o verano mirando el calendario. Con suerte las temperaturas subirán a partir de abril o mayo, pero lo que es la lluvia… no cesará.

Por eso, el paraguas se convierte en un accesorio fundamental, ¿verdad? Error. En este país o, al menos, en esta ciudad, los paraguas no duran ni 10 minutos. Ya llevo comprados cuatro. Menos mal que existe Poundland, tienda en que todo cuesta 1 libra. Porque la lluvia no viene sola, le suelen acompañar fuertes rachas de viento que acaban con los escuálidos paraguas del Poundland  y con los de 16 varillas de Jani Markel. Por eso, es mejor agenciarse un un buen chubasquero… y a correr.

Sorprendentemente, llevamos un par de días soleados seguidos y, la verdad, es que se ve Derry completamente distinta. Aunque, cómo no, esto tiene también su lado negativo. Debido a la extraña costumbre británico-irlandesa (para esto no se pelean) de no usar persianas, el solazo mañanero entra en mi cuarto sin que yo pueda evitarlo, despertándome e impidiéndome dormir a gusto. Por no mencionar que, si durante los grises días derryanos los coches y las campanas de la catedral contigua a mi casa ya me obligaban a usar tapones para dormir, los recién llegados pajarillos cantores no ayudan demasiado. Pero, a pesar de todo esto, esperemos que el Sol se quede con nosotros unos cuantos días más; le da a la ciudad una nueva luz y un color diferente y agradable.

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Capítulo 12. From Berlin to Derry (prestado)

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From Berlin to Derry.

Recomiendo totalmente leer para entender la experiencia de viajar al extranjero, concretamente a Derry, y de tratar con su gente. Me siento muy identificada 🙂 Pinchad el enlace y ¡enjoy!

Fuente: foyleinternational.wordpress.com

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Capítulo 11. Medicinas

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El otro día os contaba que en Argos, una cadena de tiendas de UK, pedías el producto en caja y tenías que esperar a que te lo trajeran de un recóndito almacén. Ilusa de mí, pensaba que era un ‘modus operandi’ exclusivo de esta tienda pero, no, parece que es algo bastante extendido. Por ejemplo, en Boots, otra supercadena británica que vende higiene y belleza y medicamentos. La típica farmacia.

Así, tú vas al mostrador toda decidida con tu receta hasta que la dependienta te para de forma abrupta. Que esperes, dice. Y vaya si esperas. Cinco mujeres tras el mostrador y todas paradas.  Mientras, lógicamente, se va formando una larga cola de clientes/pacientes que consultan la hora con impaciencia. ¿Y las dependientas? Ellas se lo toman con caaaaaaalma. Lo primero que aprendí al llegar a Derry fue que aquí todo se hace “slow” (despacio) -en palabras de la taxista que me llevó a casa- y, ahora, ya lo puedo corroborar.

Pero una cosa es funcionar con cierta parsimonia y, otra, hacerlo con métodos poco operativos. Sobre todo, me intriga mucho este sistema de “lo pido-lo piden-espero-espero-sigo esperando-lo traen”. Porque si lo que necesitas lo tienen en stock, o su almacén es tipo el armario de Narnia o lo fabrican en el momento para cada uno de nosotros. Y, por el tiempo que tardan, lo mandar hacer a China.

Mi visita a la farmacia también tuvo alguna sorpresa positiva. Dos, concretamente. En primer lugar, ¡sí hay ibuprofenos de más de 200mg en UK! Eso sí, máximo 400mg y sólo con receta. Gracias a una fuente cercana (véase, compañero de piso) he descubierto que tampoco dan paracetamol de 1g. ¿A qué tienen miedo, a una sobredosis de analgésicos? Normal que la gente recurra al alcohol, porque es la única ‘medicina’ que dispensan sin reparos.

Lo segundo que descubrí fue que, en Irlanda del Norte, los medicamentos con receta son totalmente gratis,  al menos los que no requieren una toma prolongada. Y tal como está la situación en casa, con el euro por receta, los mayores de 26 que no coticen sin derecho a seguridad social y yo a punto de cumplir los 25… Pues como que viene bien. Hace que esperar un ratito en la farmacia sea un mal muy, pero que muy, menor.

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